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Horizontes del arte en España
Prensa CCAV | 06 dic, 2012

Participación del Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales en Horizontes del arte en España. Plataforma de debate sobre el arte contemporáneo español y su proyección internacional. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Fundación Banco Santander, YGBArt.

En este encuentro intervino e. 19 de noviembre de 2012 Chus Tudelilla, en representación del Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales:

El profesor y crítico de arte Juan Antonio Ramírez escribió: "Exploremos las grietas, las fallas, las tierras de nadie. Se trata de desbordar el horizonte de lo artístico y quedarnos provisionalmente en los bordes, porque solo desde ellos se ve mejor la naturaleza del centro".

Situados pues en los bordes, nos asomamos a los horizontes del arte contemporáneo español y su proyección internacional; y el panorama es desolador. Personalmente, y sé que mi impresión es compartida por mis compañeros del Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales, la situación es tan grave que sus efectos no solo son paralizantes y disgregadores sino que costará mucho tiempo superarlos. Sé que no es buen comienzo para esta intervención en una plataforma de debate cuyos planteamientos se inician con una visión optimista tal como se lee en su presentación: "Superados los efectos paralizantes y disgregadores derivados de la actual situación de incertidumbre..."; compartimos, sin embargo, los objetivos: visibilizar los logros alcanzados en las últimas décadas en el arte español, identificar las prácticas y actitudes que impiden su desarrollo, y afrontar el futuro.

Debemos ser conscientes, y así lo hemos puesto de manifiesto desde el Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales en distintos documentos, de que lo perdido durante estos años de crisis económica no lo recuperaremos jamás, que la supresión de los mecanismos estructurales apenas establecidos en los últimos veinte o veinticinco años -sin más sustitución que una sospechosa ley de mecenazgo elaborada unilateralmente por un Ministerio que ha exhibido su sectarismo ideológico en otros asuntos fundamentales como la Educación- supondrán el entierro de una cultura ejercida realmente en libertad en nuestro país.

No faltan ejemplos en la historia, en la historia de España; pero he elegido uno, especialmente significativo, que nos atañe muy especialmente. Ocurrió en la España de los años treinta, etapa protagonista de una de las exposiciones de la actual programación del Museo Nacional Centro Reina Sofía. En mayo de 1931, tan solo un mes después de la proclamación de la República, se fundó el Patronato de Misiones Pedagógicas, con varias tareas, entre otras la de crear bibliotecas. Por Decreto del 21 noviembre 1931 nació la Junta de Intercambio y Adquisición de Libros para Bibliotecas Públicas, organismo al que en los Presupuestos Generales del Estado de 1932 se le asignó 600.000 ptas. Un año antes la cantidad había sido de 35.000 ptas. Señalar que hasta entonces las bibliotecas eran pocas y solo accesibles en la mayoría a un público erudito y especializado.

Un Decreto de 16 febrero 1937 creó el Consejo Central de Archivos, Bibliotecas y Tesoro Artístico, la disposición más importante en el ámbito bibliotecario de los gobiernos republicanos durante la guerra. El objetivo era transformar a esos organismos, solo inteligibles para una exigua minoría de especialistas y eruditos, en instrumentos vivos de cultura, cuya eficiencia orgánica alcanzara a cumplir con la elevada función social que les estaba encomendada, a tono con las necesidades de la cultura española, y de dotar al pueblo de los elementos necesarios para elevar su nivel cultural.

Entre marzo de 1937 y abril de 1938 la Sección de Bibliotecas, con un presupuesto de guerra, compró libros por casi siete millones de pesetas. En 1952 fueron tan solo tres millones y medio los destinados a la adquisición de libros. Un dato elocuente que explica nuestro inmediato pasado que comenzó a cambiar de manera radical en los años ochenta del pasado siglo. El entusiasmo, sin embargo, no llegó a las aulas universitarias, en manos todavía de viejos catedráticos que infundieron en los nuevos el escaso interés por las manifestaciones culturales contemporáneas; salvo muy honrosas excepciones.

El deseo de conocer y dar a conocer nos mantiene activos en un paisaje de incertidumbre. Un deseo común del que participamos todos quienes integramos las diferentes asociaciones implicadas en el sector de las artes visuales, cuyos mayores logros en los últimos años han sido, sin duda, la puesta en común, discusión y acuerdo conjunto sobre determinadas cuestiones que afectan al correcto desarrollo de las prácticas artísticas contemporáneas, y el firme compromiso con la idea del papel relevante que la cultura ocupa en la sociedad.

Entre los resultados más importantes de este compromiso figura, además del propio surgimiento de las asociaciones representativas del sector, la redacción y puesta en marcha en 2007 del documento de Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte Contemporáneo. Cabe señalar que el Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales se dotó en enero de 2008 de su Código Deontológico que determina los principios, obligaciones y comportamientos a los que sus miembros están sujetos en la práctica de su profesión.

Expresiones de este compromiso con la cultura han sido, también, los múltiples documentos que las diferentes asociaciones hemos redactado y firmado en defensa de las buenas prácticas así como las denuncias derivadas de su incumplimiento. En los últimos meses el consenso entre las asociaciones ha ido en aumento para defendernos del ataque frontal que suponen las medidas adoptadas por el actual gobierno del Partido Popular. Así lo pusimos en evidencia en el "Manifiesto por la cultura" a través del cual exigimos la retirada de esas medidas que atacan a la supervivencia del tejido cultural de nuestro país, como es el incremento del IVA al 21 %; reclamamos también un proceso de negociación del Ministerio de Cultura, Educación y Deporte con las asociaciones representativas de los diferentes sectores para analizar la realidad económica de la cultura española y adoptar las medidas que, en la actual situación de crisis, garanticen su supervivencia, y propusimos la elaboración conjunta de un Plan de Apoyo y Protección de la Cultura, hoy más necesario que nunca, como contribución de los profesionales y empresas culturales de España a la salida de la crisis. Hasta ese momento, rechazamos nuestra participación en todo acto o convocatoria promovido por el Ministerio de Cultura, Educación y Deporte como muestra de protesta ante las medidas del 13 de julio.

Siguieron otros documentos y otros muchos quedan pendientes, pues aunque la comunicación es extraordinariamente fluida hay ocasiones en que se precisa mayor eficacia en la ejecución.

Situados pues en los bordes, quienes integramos el Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales, asociación de ámbito estatal fundada en 2005, nos regimos por el siguiente decálogo:

1. Promover y defender los valores de libertad, independencia, profesionalidad, rigor y dignidad intelectual de la crítica de arte y el comisariado de exposiciones, y de quienes los ejercen.

2. Contribuir al buen nombre del colectivo ante la opinión pública, conscientes de la responsabilidad social que la tarea crítica y el comisariado de exposiciones significan.

3. Fomentar la crítica de arte y el comisariado de exposiciones como elementos fundamentales en el desarrollo del fenómeno artístico.

4. Potenciar el debate crítico en el panorama de la cultura y de las artes visuales.

5. Estudiar, investigar y analizar con rigor las obras de arte para su correcta valoración.

6. Facilitar el conocimiento y comprensión de las obras de arte.

7. No subordinar la valoración y el juicio críticos a intereses económicos, políticos o de cualquier otro tipo.

8. Mantener un compromiso activo con las prácticas artísticas contemporáneas y su relevante función en la cultura y en la sociedad de nuestro tiempo.

9. Activar la comunicación con todos los agentes que interactúan en el sector de las artes visuales.

10. Mantener vigente el Código Deontológico con el que el Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales se dotó en enero de 2008, que determina los principios, obligaciones y comportamientos a los que los miembros del Consejo están sujetos en la práctica de su profesión.


Y acorde con la tarea de potenciar el debate crítico en el panorama de la cultura y de las artes visuales, hemos creído oportuno presentar un análisis comparativo entre el documento "Estrategia de las artes visuales" finalizado por el anterior gobierno en octubre de 2011, que redactó un grupo de profesionales expertos en el tema, contó con la colaboración de las asociaciones e incluyó la mayoría de las aportaciones realizadas por el Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales; y el documento llamado "Plan estratégico general 2012-2015" elaborado, con total transparencia se dice, por el equipo de funcionarios de la Secretaría de Estado de Cultura del actual gobierno.

El objetivo de esta comparativa no es otro que el de dibujar horizontes.

 



Estrategia de las Artes Visuales

Es el documento estratégico elaborado por el Ministerio de Cultura en octubre de 2011, con la participación de expertos y la colaboración de las asociaciones profesionales más representativas del sector, que contenía un conjunto de medidas a desarrollar a medio y largo plazo, e incluía los elementos mínimos que permiten considerarlo como un plan estratégico para el sector:
a) Aunque no contemplaba un calendario definido de aplicación, ya que tenía en cuenta las dificultades para temporalizar las medidas debido a la difícil coyuntura económica, sí que incluía una referencia al largo plazo, imprescindible para que un conjunto de reformas sean eficaces en un sector. A los dos años propone una primera evaluación. Tampoco presentaba una memoria económica, aunque sí una relación de modificaciones normativas.
b) No se refería exclusivamente a la agenda de trabajo de una administración, sino a las reformas que desde la Administración deben impulsarse para un desarrollo del conjunto del sector y de cada uno de los agentes que en él interactúan.
c) Aunque se definían específicamente las medidas a adoptar por la propia administración cultural que impulsaba el documento, también se hacían referencias a reformas a llevar a cabo desde otras administraciones o desde los agentes privados presentes en el sector.
d) El documento fue redactado, como proyecto, por un grupo de trabajo integrado por funcionarios del Ministerio y expertos independientes del sector. Fue sometido a consulta de las diferentes asociaciones profesionales del sector que intervinieron explícitamente en su redacción final.

Por todo ello, cabe referirse a este documento como una auténtica estrategia para el conjunto del sector de las artes visuales, la primera que se había propuesto en España, precisamente en un momento en el que las condiciones del sector lo exigían, ante las amenazas de todo tipo que lo cercaban.

Habría que señalar que en este momento algunas de esas amenazas se han acentuado y otras se han convertido en auténticos ataques al conjunto del sector, y a todos y cada uno de sus actores. Es necesario señalar, además, que, dado su método de elaboración, adoptó la forma de un compromiso de la administración cultural con el sector, y de un compromiso entre el conjunto de agentes, públicos y privados, que intervinieron en su redacción final, ya que el documento alcanzó un elevado grado de consenso.

El Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales tuvo una presencia muy activa en el proceso de elaboración de este documento, ya que apreciamos que se trataba de una oportunidad para abordar algunos de los problemas que nos afectaban específicamente a críticos y comisarios de arte, y genéricamente a los profesionales de las artes visuales. Específicamente, las aportaciones más importantes del Consejo que figuran en el texto final fueron las siguientes:
1. La inclusión explícita de los críticos y los comisarios de arte como actores con personalidad propia, y por tanto con demandas específicas, en el sector: junto a los artistas, creadores, administraciones públicas y empresas culturales, los críticos y comisarios de arte son algo más que simples mediadores entre otros agentes del sector; tienen una función específica e imprescindible para la articulación y el desarrollo de las artes visuales.
2. La referencia a la producción de conocimiento como uno de los efectos deseables del trabajo del sector: además de la creatividad, la innovación, la práctica artística, la creación de valor económico, la proyección exterior de España, el sector de las artes visuales crea conocimiento, fundamentado, además, en el trabajo específico de críticos y comisarios de arte.
3. Se incluyó una referencia a la diversidad cultural como una de las características de la sociedad contemporánea a tener en cuenta, respetar y proteger desde el trabajo del sector.
4. Se hizo hincapié en que solo a través de la colaboración y coordinación de los diferentes niveles de la administración, y la participación e implicación de los diversos agentes del sector podrían ser eficaces las medidas contempladas en el documento.
5. De igual forma se puso como condición para la buena gestión del documento la transparencia en la administración de los recursos públicos y la aplicación estricta de las buenas prácticas profesionales por todos los implicados.


Las líneas estratégicas en las que el documento proponía sus actuaciones son las siguientes:

1. Fomento de la creación y apoyo a los creadores, en coordinación con los ministerios con competencias en materia de innovación y trabajo, para favorecer la profesionalización, asentamiento, innovación e investigación del tejido artístico.

2. Mejora de la situación socio-laboral de los creadores, entre los que el Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales incluyó, junto a los artistas visuales, a críticos, comisarios y profesiones análogas. El documento proponía que, junto a los ministerios con competencias en materia de trabajo y fiscalidad, se elaborase un Estatuto del Creador que contemplase los diferentes asuntos relacionados con sus condiciones laborales, fiscales, derechos de autor, así como un manual de buenas prácticas profesionales para el conjunto del sector.

3. Fomento y reordenación del patrimonio artístico contemporáneo, en cuya redacción el Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales incluyó como objetivo central la investigación y estudio del patrimonio artístico. Las medidas iban dirigidas a fomentar el coleccionismo público, con transparencia, rigor y buenas prácticas, y el fomento del coleccionismo privado, con diferentes medidas fiscales.

4. Apoyo a plataformas para el desarrollo de las artes visuales, con la creación de una red de museos de arte contemporáneo, con criterios comunes presididos por el código de buenas prácticas, una red de centros de recursos que coordinase las diferentes iniciativas innovadoras y un programa de espacios para la creación.

5. Fomento de la acción exterior. Apoyo a la internacionalización del sector de las artes visuales españolas, línea en la que el Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales aportó el apoyo a la movilidad e inserción en el mercado internacional de creadores, industrias culturales y productos culturales, junto al objetivo que proponía el texto de promover y difundir en el exterior la creación artística española, potenciando su internacionalización, fomentando las redes internacionales y coordinando la acción pública en el exterior, con múltiples medidas.

6. Apoyo y desarrollo de la educación, formación e investigación. Las aportaciones del Consejo en este ámbito fueron múltiples, dentro del objetivo común de cooperar con la administración educativa para fomentar la creatividad, la apreciación artística y la valoración del proceso creativo y del creador desde la escuela y el impulso a la formación continua de los creadores y a los trabajos de investigación desde el sector. En concreto, el Consejo incluyó en este ámbito la presencia de la educación en materia de artes visuales en la formación continua del profesorado y la Formación Profesional, la revisión de los objetivos de las escuelas de arte, la permeabilidad entre la práctica profesional de las artes visuales y la universidad, la inclusión de programas pedagógicos innovadores entre las funciones de las instituciones artísticas, reforzar la colaboración entre los centros de arte y la universidad en el ámbito de la investigación…

7. Creación de nuevos públicos y fomento de las artes visuales como medio para la cohesión social, con un conjunto de medidas dirigidas a los segmentos más vulnerables de la población: fidelización de públicos ya existentes y creación de nuevos públicos, fundamentalmente de museos y centros de arte públicos, para disminuir la brecha existente entre los usuarios habituales de las instituciones artísticas y el resto de los ciudadanos; facilitar el acceso y la participación de la sociedad en las instituciones artísticas; y favorecer la función de cohesión social de la práctica artística.

Para la gestión de este plan estratégico, el documento proponía una serie de relaciones funcionales entre los diversos agentes del sector, entre las que, además de mejorar la coordinación y colaboración entre las diferentes administraciones y el impulso de las buenas prácticas en el sector, el Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales incluyó el objetivo de fomentar el asociacionismo profesional del sector y su capacidad de interlocución. Asimismo, el Consejo incluyó como requisitos para acceder a los eventuales recursos que el desarrollo del plan pudiera poner a disposición de los agentes que estos cumpliesen las exigencias de los códigos de buenas prácticas, tanto para centros públicos como privados, o las buenas prácticas profesionales, junto a la exigencia de transparencia en la gestión y administración de los recursos públicos. Como instrumentos para la gestión el documento proponía: la creación de un Consejo de las Artes Visuales, para la coordinación entre los diferentes niveles de la administración española; una Comisión Estatal de Artes Visuales, como grupo de trabajo integrado por el Ministerio de Cultura y una serie de reconocidos expertos en la materia; y el Foro Consultivo de las Artes Visuales, integrado por representantes de los diferentes agentes del ámbito de las artes visuales, asociaciones profesionales, empresariales y fundaciones.

Finalmente, el documento detallaba una serie de reformas legales a introducir, con el objetivo de reactivar económicamente el sector, apoyar el cambio de modelo económico, favorecer el mecenazgo y mejorar las fórmulas de financiación; entre ellas, unificar un IVA cultural al 8%, siguiendo el modelo francés, suprimir la tasa de exportación y de los gravámenes de importación temporal, que afectan a ferias y galerías, mejorar la situación tributaria de los artistas, la exención excepcional de IVA para creadores y un repertorio de medidas que afectarían a coleccionistas, galeristas y mecenas. En un anexo se aportaban, por último, un repertorio de normas estatales y autonómicas que afectan al sector, así como una relación de iniciativas, fundamentalmente autonómicas, tendentes a la dinamización del mismo.

 



Plan Estratégico General. 2012-2015 / Secretaría de Estado de Cultura

Con fecha de junio de 2012, el documento se presenta como un Plan Estratégico de poco más de tres años de duración, coincidente con la legislatura. Por tanto, se trata más bien de un programa de actuación de un Ministerio; en este caso, de una Secretaría de Estado. Un documento de actuación no alcanza la denominación de Plan Estratégico porque lleve tal título, sino porque sus objetivos y plazos tienen el carácter de estratégicos. Y está claro que tres años no permiten dar credibilidad a un Plan Estratégico.

En su estructura, el documento define con precisión lo que se entiende por "estrategias": los caminos, vías o líneas de actuación de los centros directivos de la Secretaría de Estado de Cultura para conseguir los objetivos generales establecidos. Por tanto, no deja lugar a dudas: no se trata de un "plan estratégico" para todo un sector, el de la cultura, en un contexto, la sociedad española, en un horizonte "estratégico", como mínimo de ocho/diez años, sino de un "programa de actuación" de las Direcciones Generales de un Ministerio.

Todo plan estratégico ha de partir de un diagnóstico de la situación actual de la cultura en España, mucho más en un momento como el actual, escenario de múltiples incertidumbres económicas, sociales, tecnológicas, etcétera. Sin embargo, en este caso, el documento entra directamente en los objetivos, sin diagnóstico previo.

El llamado "Plan Estratégico General" se estructura en cinco objetivos, para los que se marcan una serie de "estrategias". Las referencias a las artes visuales en los diferentes objetivos son las siguientes:

Objetivo 1. Articular una política de Estado que garantice el derecho de acceso a la cultura y contribuya a vertebrar la ciudadanía y favorecer la cohesión social.
1.5. Racionalizar el escenario museístico estatal modernizando los procesos normativos, de gestión y prestación de servicios a la ciudadanía en las instituciones museísticas.
Se proponen modificaciones normativas, establecer un órgano de coordinación, elaboración de un Plan de Infraestructuras de Museos Estatales y desarrollar un Plan de Accesibilidad a los Museos Estatales. (Se refiere fundamentalmente a la normativa de museos estatales, sin importar que se plantee un plan de infraestructuras en un período, 2012-1015, en que no habrá inversiones públicas).

1.8. Facilitar el acceso de todos los ciudadanos a las artes visuales contemporáneas.
Realizar talleres itinerantes de alfabetización visual para niños y organizar exposiciones con temática social y medioambiental.

Objetivo 2. Reforzar, desde la transparencia, los instrumentos de comunicación y cooperación cultural entre las administraciones públicas y otras instituciones para promover un uso eficiente y racional de los recursos culturales.
2.4. Desarrollar herramientas de colaboración para la generación de información y conocimiento que sirvan a gestores y políticos para la toma de decisiones y la formulación de políticas públicas en materia de museos.
Para ello, creará el Observatorio de Museos de España, una oficina de asesoramiento museístico y potenciará el Laboratorio Permanente de Públicos de Museos.

2.6. Establecer mecanismos de comunicación para coordinar e integrar las políticas de fomento y promoción de las artes visuales, actuando como organismo que recoge y pone a disposición de las administraciones públicas la información cultural.
Para ello, se creará el Consejo de las Artes Visuales, pero ¡ojo!, para "favorecer la participación de las administraciones públicas que tengan competencias en materia de fomento y promoción de las artes visuales, para compartir directrices y proyectos". Por tanto: un consejo institucional. Se elaborará un mapa de infraestructuras y operadores de las artes visuales, se elaborarán (¿por parte de quién?) "contenidos artísticos y culturales de calidad" para los medios de comunicación de vocación pública (que es como decir qué bonita es la paz en el mundo) e insiste el funcionario bienintencionado: para "difundir de una manera atractiva todos los programas relacionados con las artes visuales y la creatividad contemporánea, favoreciendo la accesibilidad intelectual por parte de los ciudadanos". Y acaba, más pragmático el funcionario, o tal vez sea otro: promover la itinerancia de exposiciones en colaboración con otras administraciones.


Objetivo 3. Impulsar la cultura como elemento esencial de proyección exterior de la marca España.
3.6. Situar a museos y archivos como instituciones relevantes para la promoción del turismo cultural.
Para ello, se elaborará un plan de adecuación de los Museos Estatales al turismo cultural, para adecuarlo a sus hábitos de consumo y se hará una difusión digital georreferenciada para móviles (ejemplo de cómo confundir el fin con los medios).

3.7. Apoyar la proyección internacional del sector de las artes visuales españolas.
Fomento de la creación española contemporánea a través del programa de promoción de creadores y agentes de las artes visuales españoles en el exterior, "Oral memories" e itinerancia de exposiciones y participación en proyectos internacionales de movilidad de artistas (residencias y espacios para la creación en el exterior).


Objetivo 4. Incentivar la participación y el protagonismo de la sociedad civil en el apoyo y el fomento de la cultura.
(A la cuarta, por fin, el plan parece que va a llegar a la realidad, más allá de las puertas del Ministerio: la sociedad, el mercado, las industrias, los autónomos, los ciudadanos, los creadores, etcétera. Pero no. ¡Qué va, qué va: por "protagonismo de la sociedad civil" los funcionarios van a hablar del mecenazgo! Y al fondo, se vislumbra a Montoro y Guindos sonrientes…).

4.2. Facilitar a los Museos Estatales los mecanismos adecuados para la captación y generación de recursos con la finalidad de favorecer su sostenibilidad.
Para ello, proponen analizar los modelos de gestión de museos que posibiliten los programas de patrocinio, crear la oficina de patrocinio para los Museos Estatales y elaborar un programa de "análisis, identificación y participación de socios colaboradores en el diseño y desarrollo de proyectos culturales". (Dicho sin tanta tecnocracia: ¡a buscar pasta!).

4.3. Impulsar iniciativas de financiación privada, especialmente en lo referente a mecenazgo y patrocinio institucional en el sector de las artes visuales.
¡Ojo, que la apuesta es fuerte y estratégica!: impulsar un programa de jornadas y congresos que promueva la formación y educación del ciudadano e impulse el reconocimiento social del coleccionista. (Para qué hablar del IVA; mejor organizar un congreso…), y poner en marcha un "proyecto piloto" de micromecenazgo, a través de una plataforma web. (¡Sin disimulos!: el macromecenazgo a los museos estatales, y el micromecenazgo a las artes visuales…).


Objetivo 5. Facilitar la creación, la innovación y la producción de conocimiento e impulsar la cultura en red, salvaguardando los derechos derivados de la propiedad intelectual.
No existen en este objetivo muchas acciones sectoriales, sino genéricas, de modernización de las industrias culturales, derechos de propiedad intelectual, protección de los derechos en la difusión digital, archivos digitales, etc. Para las artes visuales, indica:

5.6. Fomentar los sistemas de información y difusión del Patrimonio Cultural custodiado en los museos, incrementando los contenidos culturales de calidad en línea al servicio de los ciudadanos.
Para ello: elaborar un plan de innovación e investigación en Museos Estatales y realizar campañas de catalogación y digitalización de colecciones.

5.8. Consolidar el sector de las artes visuales como primer mecanismo de potenciación de la creación e innovación, apoyando las plataformas y el trabajo en Red.
Para ello (y no vale reírse, que ya están los funcionarios llegando al final) la propuesta es realizar talleres itinerantes de fotografía y creación de micrositios con contenidos específicos (les parece moderno y desenfadado organizar y talleres y proponer itinerancias), realizar exposiciones y proyectos de artes visuales en museos, creando conexiones entre lo histórico y lo contemporáneo.

Y la cosa concluye señalando que este vasto plan se desagrega en Planes Operativos Anuales (POA). Y en esto estaba Lassalle, POA a POA, cuando llegó el IVA y mandó parar…

 

¿Qué horizontes?

Este es el horizonte.

¿Qué hacer entonces? trabajar conjuntamente como venimos haciéndolo a través de documentos, comunicados y manifiestos que den respuesta al progresivo desmantelamiento de la cultura y de la educación en nuestro país. Que eso es lo que está ocurriendo. Y rechazando toda propuesta de colaboración con el gobierno hasta tanto no modifique las medidas que estrangulan nuestro sector. Sin embargo, desde el Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales creemos que es posible avanzar adquiriendo compromisos realmente efectivos entre las diferentes asociaciones, que pasan por la colaboración conjunta en proyectos reales.

Salvaguardando los valores de libertad, independencia, profesionalidad, rigor y dignidad intelectual que todos promovemos y defendemos, y siendo conscientes, como somos, de la responsabilidad social que nuestro trabajo entraña, hemos de comprometernos a actuar juntos pues cada uno tenemos un papel específico que cumplir, evitando intrusismos y desplazamientos de funciones. Que no otra cosa son las buenas prácticas.

 

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