Sobre el
Proyecto Museológico del MNCARS
25 de junio de 2005
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El Proyecto Museológico del Museo Nacional Centro de Arte Reina
Sofía ha sido estudiado y analizado por el Consejo de Críticos
de Artes Visuales con la atención e interés que merece un
escrito que anuncia cambios fundamentales que afectan desde el mismo nombre
de la institución hasta su filosofía museológica,
la política de exposiciones y adquisiciones, y su destino para muchos
años.
El Consejo expone sus objeciones a la vez que las razones que las sustentan,
con el fin de abrir y fomentar un debate imprescindible para la política
cultural y el arte contemporáneo en nuestro país.
El Consejo de Críticos de Artes Visuales considera que el Proyecto
Museológico es:
1 - Pretencioso y despectivo en su redacción respecto de la comunidad
artística en su conjunto.
2 - Conservador en su prospectiva y en su acción política.
3 - Pobre en su desarrollo historiográfico y crítico, contradictorio
en sus términos e irrelevante internacionalmente.
4 – Y que renuncia implícitamente al arte del presente.
1 - Pretencioso y despectivo en su redacción respecto de la comunidad
artística en su conjunto
El Consejo rechaza en primer término, y antes de valorar las propuestas
concretas que presenta, el tono pretencioso, beligerante y despectivo que
sus redactores emplean para referirse a los profesionales españoles
dedicados al arte contemporáneo.
De sus afirmaciones, puros juicios de valor, se deduce que ni los historiadores
del arte, ni los conservadores de museos y comisarios, ni los críticos,
ni los galeristas, ni siquiera sus colegas en la dirección de museos
y centros de arte, incluidos quiénes les han antecedido en el MNCARS,
poseen otros conocimientos que no sean los de una supuesta “historia
oficial del arte contemporáneo”, que no nos dicen quien ha
dictado ni impuesto como única, pero cuyo apócrifo texto
se nos comunica fragmentaria e interesadamente, sin otra ilación
que la imprescindible para justificar los cambios y decisiones de la Dirección.
Resulta insidiosa e indignante la sospecha que siembra y extiende hacia
esos mismos profesionales, como siervos del mercado y voceros de la propaganda
cultural, al tiempo que, sin rubor ninguno, afirma su excepcional independencia
del mercado del arte y su dedicación exclusiva al mundo ideal del
conocimiento.
A este respecto, los hechos contradicen a la Dirección: de las
aproximadamente 25 exposiciones individuales que se señalan en el
proyecto que realizará el Museo Reina Sofía en los próximos
años, SIETE corresponden a artistas representados por una galería
multinacional, que tiene una de sus varias sedes en Madrid, la Galería
Marlborough, que hará pues casi un 30% de las mismas en ese periodo.
Un dato que, a juicio de esa Dirección, parece no interferir en
el mercado ni procurar dirigismo alguno.
2 - Conservador en su prospectiva y en su acción política
El Consejo califica algunas de sus consideraciones y propuestas de muy
conservadoras, e incluso reaccionarias. Para empezar, de las 25 exposiciones
individuales que se citan en sus páginas, únicamente dos
estarán dedicadas a artistas mujeres: a Eulàlia Valldosera
y a Paula Rego; es decir, un 8% del total, cifra alarmante, que es lógico
blanco de críticas y está completamente alejada tanto de
la realidad social del país como de las políticas de paridad
defendidas en otros ámbitos
Por otro lado, la concepción del museo que se desprende de sus páginas,
como ese lugar inmaculado donde residiría “la verdad de la
obra de arte”, resulta casi religiosa y anacrónica con la
realidad contemporánea.
La huida del presente, de su arte y de sus debates, y el refugio
en el pasado, que se declara tanto en los apartados dedicados a la colección
permanente como a la política de exposiciones, manifiestan un espíritu
francamente conservador, poco acorde con el que se correspondería
con un museo de arte contemporáneo. En este sentido, es muy llamativo
que gran parte de los esfuerzos del Proyecto se dediquen a fijar el punto
de arranque temporal de la colección y a la discusión de
si todavía debe situarse más atrás y hundir sus raíces
con mayor profundidad en el siglo XIX, olvidando que su ámbito de
acción no debería ser sólo la primera mitad del siglo
XX, sino el siglo XX al completo y también el siglo XXI, período éste
que no se cita en ningún momento.
3 - Pobre en su desarrollo historiográfico y crítico, contradictorio
en sus términos e irrelevante internacionalmente
En cuanto al Proyecto propiamente dicho, el Consejo señala, en
primer término, la dificultad que para emitir un juicio categórico
y completo supone el hecho de que éste cierre su arco cronológico
en el año 1950. Aunque resulte extraño que después
de un año de trabajo se haya sido incapaz de estudiar y analizar
los fondos existentes hasta el día de hoy, cabe entender por qué se
limita a ese periodo. porque acentúa su carácter historicista,
a la vez que le dispensa de aproximarse a las complejidades del presente.
La pobreza historiográfica y crítica resulta palpable tanto
en una visión basada en un postmodernismo de primera época
o de reacción, utilizando el calificativo de Hal Foster –en
cuanto a oposición neoconservadora a las ideas de progreso, historia
y a los antagonismos centro-periferia–, como al reclamar justo ahora,
cuando la obra artística es cada vez más inmaterial, “situar
en primer plano la realidad material de la obra de arte”.
Y todo esto sólo para justificar el cambio en el montaje de la colección.
Algo ciertamente necesario y que cada dirección suele realizar en
sus museos correspondientes, debiéndose procurar el concebir esa
presentación como una exposición temporal de largo alcance,
sujeta a cambios y reinterpretaciones, y no como el lugar de expresión
de “la verdad”, ni histórica, ni crítica.
Más aún, no concluidas todavía las obras de ampliación
del espacio Nouvel, el Proyecto anuncia, para esa nueva instalación,
nuevas obras e inversiones multimillonarias en el ala Sabatini (30 millones
de euros más, a los que hay que sumar los casi 100 del edificio
Nouvel). La cuantía económica resulta discutible, aunque
sólo sea por la diferencia que establece con otras instituciones,
más aún cuando se pretende suprimir el carácter nacional
del Museo, unas reformas que, sin embargo, pagarán de nuevo todos
los españoles. Pero, más importante es el hecho de que con éstas
y hasta su conclusión, el Museo habrá permanecido los treinta
años de su existencia en obras y planes de ampliación.
Unas inversiones que suponen, además, y como no podría ser de
otra manera, un detrimento en la cuantía dedicada a las adquisiciones,
sobre las que nada se dice explícitamente en el Proyecto, salvo que
su política, que califica de nueva, se basará en “la revisión
histórica” y en el “compromiso con el presente”.
Más preocupante es la desaparición del concepto y actividades
del “Centro de Arte” sin que el proyecto aporte solución
sustitutoria alguna. Según el Proyecto el problema principal que
aqueja al Museo es la contemporaneidad, cómo compaginar su carácter
de Museo con el de Arte Contemporáneo. De ahí que sea sobre
el Centro de Arte sobre quien hagan recaer todas las dificultades y descalificaciones
posibles: “Emite propaganda cultural”, es “dirigista” en
sus actuaciones, transforma el Museo en una “meta-galería”, “sus
exigencias de rentabilidad e inmediatez condicionan negativamente el desarrollo
del Museo” y “su modelo ha quedado marcado por la vulgarización
y crisis de sus propios paradigmas”. Mientras que el Museo es ideal
e ingenuamente considerado “el lugar de disfrute no alienado y de
conocimiento no dirigido” y allí donde se asiste a “la
larga duración de la obra y del saber”.
Al margen de que los autores parecen desconocer la crisis que experimenta el
concepto mismo de museo y el debate abierto sobre el discurso museológico,
lo cierto es que el rechazo a la idea de Centro de Arte oculta un repudio abierto
y sistemático al arte del presente. Resolver el compromiso del Museo
con la actualidad, haciendo ésta “rotatoria”, es un modo
académico de escurrir el bulto.
Conviene resaltar, además, que el Estado tiene la obligación
de cubrir esta importante labor y que en ningún caso puede hacer dejación
de ella. En este sentido, reclamamos que el Reina Sofía debe continuar
con su función de Centro de Arte hasta el mismo día en que el
Ministerio de Cultura decida inaugurar otro espacio que compense las carencias
de éste. Como se podrá comprender fácilmente, los ciudadanos
no permitiríamos que el Estado no se ocupara de ciertos aspectos sanitarios
o educativos con la excusa de que se está pensando en cómo hacerlo
en un futuro no concretado.
Asistimos, igualmente, al solapamiento entre el proyecto y programación
del MNCARS y la de los museos Prado y Thyssen. Y, también, a un “intercambio” de
artistas entre Prado y MNCARS, que sólo puede entenderse desde las
exigencias económicas. El Museo Reina Sofía será así el
museo de la pureza y la verdad, y el Prado el del gran espectáculo
y las altas cifras de visitantes.
4 - Renuncia implícitamente al arte
del presente
A la negativa a reconocer el pasado, calificando por ejemplo de pura leyenda
la historia de la vanguardia española, se corresponde la negación
del presente. Y, lo que es más importante, al clausurarlo condena
al Museo a una “transversalidad” permanente. Como volveremos
a perder el tren de nuestro propio tiempo, tendremos que seguir década
tras década explicando la ausencia de la contemporaneidad por nuestras
peculiaridades.
Del mismo modo, que al cifrar en los “puntos de densidad” de
la colección lo que denomina “sistemática de las exposiciones
a celebrar en los próximos años”, las condena a asumir
sus carencias y, sobre todo, el desinterés por la actualidad, que
denunciamos, ese sí que sistemáticamente, desde hace años
y años. Este programa resulta del todo incompatible con la reincorporación
del Museo a la escena internacional.
Nuestra decepción es completa. Para empezar, en el apartado “Compromiso
con el presente”, únicamente una artista tiene menos de 45
años. Cuando no han fallecido, la media de edad ronda o supera los
60 años. Además, el “Espacio 1” no sólo
no se mejora y potencia, sino que desaparecerá al menos hasta el
año 2010. Estos datos contradicen flagrantemente ese “compromiso”,
siendo éste únicamente un lema que intenta ocultar la deriva
conservadora que emprende la Dirección.
Para terminar, no se comprende, en modo alguno, la posición del
Patronato, que es capaz de aprobar una actuación determinada durante
años y de firmar unánimemente un Proyecto que cuando no discute,
niega todos los aspectos de esa labor. Es hora de abordar en profundidad
y profesionalmente los cambios ineludibles en la idea y composición
del Patronato mismo.
No se entienda esta posición del Consejo de Críticos de
Artes Visuales como un apoyo a las actuaciones precedentes en la dirección
del MNCARS, sino que si aquellos retrasaron la incorporación de
la institución al día de hoy, ésta lo impide definitivamente.
La Junta Directiva del Consejo de Críticos
de Artes Visuales
Elecciones a la Junta Directiva del Consejo de Críticos de Artes Visuales
15 de abril de 2005
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Las elecciones a Junta
Directiva del Consejo de Críticos de Artes Visuales, celebradas el 14
de abril de 2005, han dado el siguiente resultado.
| Miembros de la Asamblea............................ |
32 |
| Miembros con derecho a voto...................... |
31 |
| Votos emitidos........................................... |
25 |
| Votos a favor de la Candidatura presentada.. |
24 |
| Votos en blanco.......................................... |
1 |
Queda por lo tanto elegida nueva Junta Directiva la compuesta por:
PRESIDENTE: Mariano Navarro
VICEPRESIDENTA:
Alicia Murría
PORTAVOZ: Juan Antonio Álvarez
Reyes
VOCALES: Peio Aguirre,
Neus Miró y Laura Revuelta
SECRETARIO: Javier Bravo
El SECRETARIO de Consejo de Críticos de Artes Visuales
Javier Bravo

Nombramientos en el MNCARS: nueva subdirectora10 de marzo de 2005
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El Consejo de Críticos de Artes Visuales expresa su enorme
preocupación ante las decisiones y resoluciones adoptadas o avaladas
por el Ministerio de Cultura que afectan al Museo Nacional Centro de Arte
Reina Sofía.
Si el nombramiento, en abril de 2004, de Ana Martínez de Aguilar –hasta
entonces directora del Museo Esteban Vicente, de Segovia– como máxima
responsable de la institución, ofrecía un perfil profesional
singularmente bajo en relación con el arte contemporáneo,
pues Martínez de Aguilar ni ha desempeñado actividad comisarial
alguna, ni hay noticia siquiera de una sola publicación especializada
de la que sea autora, las disposiciones y medidas adoptadas por ésta
en los últimos meses no hacen sino acrecentar las alarmas.
La última, el nombramiento de María García Yelo como
nueva Subdirectora General de Conservación e Investigación,
en sustitución de Kevin Power. El Departamento de Comunicación
del museo facilita la siguiente nota biográfica: «María
García Yelo es licenciada en Historia del Arte por la Universidad
Complutense de Madrid, donde además ha realizado estudios de postgrado.
Durante dos años ha desarrollado el cargo de adjunta a la dirección
del Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente. Ha sido comisaria
de diversas exposiciones y, entre 2002 y 2004, ha ejercido la crítica
de arte en el suplemento “Blanco y Negro Cultural” de ABC.
Asimismo ha colaborado con diferentes instituciones culturales y galerías,
además de contar con diversas publicaciones en medios especializados.»
Pese a su extrema brevedad, lo que no dice la nota, porque no puede decirlo,
es cuáles han sido las exposiciones de las que ha sido comisaria;
no explica, tampoco, el carácter e importancia de su labor en la
crítica de arte, ejercida durante el brevísimo transcurso
de dos años y en labores subsidiarias dentro del suplemento al que
hacen mención (revísese los índices que éste
publica) y, no explica, tampoco, cuáles son las instituciones y
galerías con las que ha colaborado.
Cabe considerar que difícilmente podría haberse encontrado
candidatos de rango profesional inferior al de la directora misma, pero
de sus actos únicamente cabe colegir un profundo desprecio tanto
hacia el Museo Nacional Reina Sofía, como hacia los profesionales
del sector. Los conocimientos y capacidades de una y otra para asumir sus
responsabilidades responden, exclusivamente, a un acto de fe de la ministra
o, como sospechamos, a intereses que han sido ocultados a la opinión
pública.
Unos nombramientos y unas decisiones que en nada contribuyen a que el
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía recupere su muy deteriorado
prestigio internacional, sino que, antes bien, por lo precario de sus circunstancias,
lo hacen cada día más difícil, a la vez que lo alejan,
progresivamente, de los profesionales de este país y del arte actual.
La importancia evidente del MNCARS contrasta con el tratamiento que en
lo referente a su personal directivo se le esta dando, convirtiendo al
Museo más importante de España en un centro de mínima
importancia, un museito local que pocas o ninguna relación internacional
puede llegar a tener y que muy difícilmente puede llegar a cubrir
las lógicas expectativas puestas en el desde su creación.
Llegado este momento consideramos de vital importancia que se clarifiquen
los rumores sobre la creación de puestos de asesores a la dirección
del MNCARS, así como las líneas programáticas y de
futuro que se plantea el Ministerio con respecto al Museo Nacional Centro
de Arte Reina Sofía, cuya trayectoria se ha convertido increíble
e injustificadamente en una caída libre sin red.
Firmado:
Consejo de Críticos de Artes Visuales
Junta Directiva:
Rosa Olivares, Mariano Navarro, Juan Antonio Alvarez Reyes,
Sergio Rubira y Alicia Murria.
Comunicado conjunto de la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo (ADACE), el Consejo de Críticos de Artes Visuales (CCAV) y la Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV), ante la dimisión de Alicia Chillida como directora del Centro Atlántico de Arte Moderno
29 de marzo de 2006
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La Asociación de Directores de Arte Contemporáneo (ADACE), el Consejo de Críticos de Artes Visuales (CCAVV) y la Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV), asociaciones que representan a diferentes sectores del arte contemporáneo del Estado español manifiestan su preocupación ante las causas que han obligado a Alicia Chillida a presentar su dimisión como directora del Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) de Las Palmas de Gran Canaria.
Una vez más la injerencia política se impone a la dirección profesional y a la voluntad del equipo de trabajo de un museo, haciéndole desembocar en una situación indeseada e insostenible.
Solicitamos de los poderes públicos la aceptación del papel representativo y gestor que les confiere la sociedad civil, así como moderación y respeto a la hora de decidir sobre temas culturales.
Estimamos que la forma correcta y deseable a seguir para la elección de los directores de museos e instituciones artísticas es la convocatoria de un concurso internacional, resuelto por un jurado de expertos, en el que los sectores implicados tengan representación decisoria. Del mismo modo los directores deben tener plena autonomía y atribuciones para conformar un equipo de su entera confianza y desarrollar su programa sin injerencias políticas.
Asociaciones nacionales de arte critican la injerencia en el CAAM
1 de abril de 2006
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La Provincia/Diario de Las Palmas
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
La Asociación de Directores de Arte Contemporáneo, el Consejo de Críticos de Artes Visuales y la Unión de Asociaciones de Artistas Visuales, asociaciones que representan a diferentes sectores del arte contemporáneo del Estado español, han emitido un comunicado conjunto en el que "manifiestan su preocupación ante las causas que han obligado a Alicia Chillida a presentar su dimisión como directora del Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) de Las Palmas de Gran Canaria".
Según reza el comunicado de las tres asociaciones: "Una vez más la injerencia política se impone a la dirección profesional y a la voluntad del equipo de trabajo de un museo, haciéndole desembocar en una situación indeseada e insostenible".
Las tres asociaciones solicitan "de los poderes públicos la aceptación del papel representativo y gestor que les confiere la sociedad civil, así como moderación y respeto a la hora de decidir sobre temas culturales".

Comunicado conjunto ante la dimisión de la Comisión Asesora de la Dirección del Museo Patio Herreriano de Valladolid.
19 de abril de 2006
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El Consejo de Críticos de Artes Visuales (CCAV), el Instituto de Arte Contemporáneo (IAC), la Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV) y el Consorcio de Galerías ante la dimisión de la Comisión Asesora de la Dirección del Museo Patio Herreriano de Valladolid.
El Consejo de Críticos de Artes Visuales (CCAV), el Instituto de Arte Contemporáneo (IAC), la Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV) y el Consorcio de Galerías, asociaciones que representan a sectores fundamentales del arte contemporáneo del Estado Español manifiestan su más absoluto rechazo a la intromisión de los poderes públicos en el funcionamiento y la programación del Museo Patio Herreriano de Valladolid, que ha llevado a la dimisión de los tres asesores a la Dirección del Museo, los Sres. Antonio Bonet Correa, Simón Marchán Fiz y Eugenio Carmona Mato.
El Museo Patio Herreriano de Valladolid fue concebido como un museo de arte contemporáneo, con el objetivo estatutario de contribuir a la exhibición y promoción de artistas y tendencias actuales. Este objetivo queda claramente desvirtuado al imponer la celebración de la exposición “La materia de los sueños”, dedicada a conmemorar el centenario de la muerte de Cristóbal Colón, que en forma alguna puede encuadrarse coherentemente en la trayectoria establecida para el Museo.
Estamos ante un caso claro de quebrantamiento de las formas y de las normas aceptables. Desmontar una Colección no es fácil ni bajo de coste. El hecho de ser Valladolid el escenario de la muerte del Descubridor obliga a esfuerzos de generosidad notables, pero todo ello dentro del orden de la coherencia conjunta. Imponer una exposición dedicada a conmemorar la muerte de Cristóbal Colón rompe el proyecto y los objetivos de un Museo de Arte Contemporáneo. Es una injerencia intolerable que se impone a la dirección profesional y a la voluntad del equipo de trabajo de un museo, haciéndole desembocar en una situación indeseada y de difícil explicación.
La dimisión de tres asesores de la talla de los mencionados es un claro indicador de que los pasos dados por los órganos rectores del museo, han ido guiados, más por el criterio de la disciplina política (comunitaria o municipal), que por el de la rigurosidad artística y funcional.
Que el Consejo Rector y el Patronato acepten que esta exposición tenga lugar en las salas del Museo Patio Herreriano nos obliga a las Asociaciones arriba mencionadas a reclamar de nuevo la designación de Patronatos profesionales e independientes del estamento político. Sólo así se podrán cumplir las responsabilidades que los museos deben acreditar ante la sociedad civil.
Reiteramos nuestro convencimiento de que los poderes públicos deben aceptar el papel representativo y gestor que les confiere la sociedad civil, así como demostrar moderación y respeto a la hora de decidir sobre temas culturales.
Hemos igualmente acordado con ADACE que o bien se suman a éste o bien emiten, como sugieren varios de sus miembros, uno propio con el cual creemos conveniente solidarizarnos en cuanto se haga público.
Un muy cordial saludo
La Junta Directiva

El Patio Herreriano recibe el apoyo de directores, artistas, críticos y galerías de arte contemporáneo.
19 de abril de 2006
ABC - Castilla y León - EDICIÓN IMPRESA
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F. IGLESIAS
VALLADOLID. La Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España (Adace), la Unión de Artistas Visuales, el Consorcio de Críticos de Arte, la Asociación de Galerías y el Instituto de Arte Contemporáneo mostraron ayer su apoyo al dimisionario Comité Asesor del Museo Patio Herreriano y, por extensión, a su dirección. A través de dos comunicados, uno de Adace y el otro suscrito por el resto de entidades, se rechaza a la inclusión de la exposición «La materia de los sueños» para otoño en el Museo Patio Herreriano de Arte Contemporáneo Español con motivo de la conmemoración este año del V Centenario de la Muerte de Colón, y que llevó a la dimisión en pleno de Simón Marchán, Antonio Bonet Correa y Eugenio Carmona como Comité Asesor.
Ambos comunicados coinciden en apuntar «el carácter ajeno» de la muestra colombina con «la creación artística actual», extremo sobre el que advirtió el Comité Asesor y la Dirección del museo para que «no se desvirtuara la programación museística centrada en arte contemporáneo».
Estos colectivos califican la situación de «intolerable», ya que «la injerencia política termina por obstruir primero y deshacer después el trabajo de los profesionales de los museos». Además, se afirma que «los museos no son juguetes para el entretenimiento de los políticos ni lugares para que éstos salden sus compromisos institucionales», en referencia a la Consejería de Cultura de la Junta, promotora de la exposición «La materia de los sueños».
Por todo ello, se insta al Consejo Rector y al Patronato del Museo Patio Herreriano a que «abandonen toda tentativa de instrumentalización interesada de esta institución pública» y apuesten por la autonomía de gestión.

La rebelión de los profesionales del arte.
CATALINA SERRA - Barcelona
EL PAÍS - Cultura - 30-04-2006
http://www.elpais.es/
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La rebelión de los profesionales del arte
Artistas, galeristas, críticos y directores reclaman independencia frente a las injerencias políticas
La eclosión de museos y centros de arte contemporáneo en España ha sido espectacular en los últimos años, pero muchas veces los políticos consideraban que la inversión en el edificio era suficiente para conseguir el rédito publicitario de situar la localidad en el mapa o darse la pátina de modernidad exigida y descuidaban el programa cultural y artístico que debían desarrollar estos espacios. Esto se ha traducido en presupuestos escasos, en patronatos más políticos que técnicos y en la intromisión partidista en el trabajo de los profesionales. Pero ha comenzado la rebelión pacífica del sector, que reclama desde sus distintas responsabilidades que se respete su labor y se valore su función social.
En los últimos meses, han pasado cosas sorprendentes en el sector del arte contemporáneo en España.
Por ejemplo, que galeristas, críticos, artistas y directores de museos, además del recién creado Instituto de Arte Contemporáneo (IAC), han coincidido en denunciar, a través de comunicados públicos unitarios o realizados por las respectivas asociaciones por separado, distintos casos de intervenciones políticas en la gestión de los museos de arte contemporáneo. Casos como el del Museo Patio Herreriano de Valladolid, que ha visto cómo dimitía el comité asesor porque los políticos han impuesto la programación en este centro de arte contemporáneo de una exposición sobre Cristóbal Colón; el del Centro Atlántico de Arte Moderno de Las Palmas, cuya directora dimitió por falta de autonomía; o el del Centro Galego de Arte Contemporánea, que vio cómo el cambio político en el Gobierno autónomo provocaba el posterior cese del director del museo.
Todo el sector -y ésta es la sorpresa, la unión de los distintos profesionales del mundo del arte, ya que la injerencia política era tradicional y sería aplicable a otros casos- coincide ahora en una serie de demandas muy claras y, lo que es más interesante, las reclama de forma pública y conjunta. "El arte contemporáneo y la cultura en general se tiene que mantener a distancia de los dirigismos políticos porque aspiramos a una mayor profesionalidad y a que se nos respete", indica Rosina Gómez Baeza, presidenta del IAC, entidad que nació hace dos años y que ha elaborado un documento en el que propone la regulación de los museos y centros de arte que ha presentado al Ministerio de Cultura.
"El problema es que han ido surgiendo muchos centros nuevos, pero nadie se había tomado la molestia de definir lo que tiene que ser un patronato, que consideramos que debe ser independiente y con mayoría de expertos y profesionales, y cómo tiene que funcionar la selección de los directores para asegurar el buen funcionamiento de los museos como servicio público". El IAC apuesta por convocatorias claras con un consejo electivo en el que participen expertos independientes que basen su elección en el currículo y en un proyecto concreto. También se sugiere que los contratos de dirección sean de cinco años para separar la gestión del profesional del ciclo político de una legislatura.
El documento lo conocen todas las asociaciones -algunas de reciente creación, como la de directores y críticos, y otras más veteranas, como las de artistas y galeristas- y a grandes rasgos asumen sus principales demandas, aunque cada colectivo se reserva su independencia y sus reivindicaciones concretas. "Nosotros trabajamos en un documento propio, aunque hay muchas cosas que compartimos", indica Yolanda Romero, presidenta de la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España (ADACE), que agrupa a 23 profesionales que ejercen su cargo en centros de toda España, en su mayoría por designación directa de los políticos. "Creemos que hay que encontrar una fórmula de elección más transparente, que puede ser a través de concursos por invitación muy definidos, en los que se prime más el programa que presente el candidato que el nombre de la persona. También pedimos que una vez se decida el proyecto se garanticen los medios humanos y la financiación para llevarlo a término con independencia", añade Romero, que indica que el objetivo de la asociación es preparar a los museos para afrontar los retos del siglo XXI.
"Llevamos años reclamando que haya concursos públicos y que se establezcan mecanismos para impedir las intervenciones partidistas, por esto apoyamos los Consejos de las Artes, que por ejemplo ahora en Cataluña empieza a tomar forma", indica Sergi Aguilar, presidente de la Unión de Asociaciones de Artistas de España, que agrupa a más de 3.000 artistas y es la más veterana del sector. "Me alegro de que empiecen a convocarse concursos, como ha pasado ya en Barcelona y en Gijón, y que ésta sea una demanda común. Creo que aunque cada asociación tiene unas demandas muy específicas, en muchas cosas estamos de acuerdo y juntos conseguiremos más resultados que si lo planteamos por separado. De lo que se trata es de entender la política cultural como un servicio público".
"En lo fundamental estamos de acuerdo", indica Soledad Lorenzo, una de las representantes del Consorcio de Galerías, que agrupa a unas 85 salas de arte contemporáneo de toda España. "Somos un sector joven y nos ha costado profesionalizarnos y organizarnos, pero hemos adquirido experiencia y ahora sabemos qué hay que pedir exactamente. Este tipo de funcionamiento a dedo no existe en otros países, y aunque la Administración tiene que tener un control porque la mayoría de museos se nutren de dinero público, una cosa es esto y otra que sean los políticos los que digan cómo se tienen que hacer las cosas. Lo que pedimos es muy sensato".
"En otros ámbitos no hay tanta injerencia, pero en cultura todo el mundo tiene un gusto o una opinión", señala Mariano Navarro, presidente del Consejo de Críticos, que reúne a unos 40 profesionales que entre otros proyectos trabaja en la redacción de un código deontológico. "Todo ministro de Cultura piensa que le han nombrado culto, y no, le han nombrado ministro. Lo mismo pasa con consejeros o concejales. No se puede trabajar si a cada cambio de gobierno o de persona se modifica el programa de un museo. Es como si siempre se tuviera que empezar de cero".
Cultura impulsa un código pactado de buenas prácticas
El Ministerio de Cultura ha iniciado conversaciones con las distintas asociaciones del sector del arte. "El objetivo es preparar una mesa de trabajo conjunta para elaborar un documento de buenas prácticas para museos y centros de arte contemporáneo", indica Carlos Alberdi, director general de Cooperación del Ministerio de Cultura. "Creemos que hay espacio para el entendimiento y la idea es ahora irnos reuniendo por separado con los distintos agentes del sector para conocer sus demandas y finalizar con una mesa conjunta desde la que pueda realizarse un documento consensuado por todos".
Aunque los contactos ya se han iniciado, Alberdi señala que durante el mes de mayo seguirán las conversaciones bilaterales para poder convocar esta mesa en junio o julio. "Después se repartirán las tareas y se verá como se puede hacer. Lógicamente ahora el trabajo lo hacemos desde el ministerio, pero después tendrá que articularse con las distintas comunidades", indicó. Paralelamente, desde el ministerio también se está trabajando en el proyecto de un nuevo reglamento interno de los museos estatales, aunque Alberdi señala que aún está en fase embrionaria.
"Pensamos que el Ministerio de Cultura debería tener un papel ejemplificador y sería útil que asumiera estas recomendaciones y las transmitiera a las comunidades", indica Yolanda Romero, de la asociación de directores, entidad que prepara para el otoño un foro internacional de expertos para debatir el futuro de los museos.
Desde el Instituto de Arte Contemporáneo se intenta que el ministerio colabore en la redacción de un Libro Blanco del arte contemporáneo en el que se estudie la situación en España y se incluyan datos sobre lo que pasa en otros países, especialmente en Europa. Tanto artistas como galeristas también tienen sus propias reivindicaciones. Los primeros, por ejemplo, reclaman desde hace años que en el presupuesto de las exposiciones en los museos se tenga en cuenta que además de los comisarios, diseñadores y montadores, también deben cobrar honorarios los artistas por el tiempo invertido, sobre todo en un contexto en el que la obra muchas veces es el proyecto.

Carta al director de EL PAIS.
13 de septiembre de 2007
En relación con el artículo publicado hoy viernes 7 de septiembre en su
periódico, de título " Buenas Prácticas y Malas Artes", firmado por el
columnista Francisco Calvo Serraller, quisiéramos mostrarle nuestro malestar
por el hecho de que un medio de su prestigo de cabida a unas afirmaciones
que ponen en tela de juicio la representatividad de las asociaciones
profesionales que han elaborado, debatido e impulsado el Código de Buenas
Prácticas para Museos y Centros de Arte Contemporáneo. Nos gustaría aclarar
que las asociaciones que han firmado dicho documento (cuya "finalidad" no
es, tal y como afirma el citado columnista, "el cambio de dirección del
Museo Reina Sofía", sino la modernización de las instituciones museísticas
de nuestro país) integran a más de 4.000 profesionales de todo el sector
(artistas, directores de museo, críticos y galeristas). Por lo tanto,
creemos estar en disposición de afirmar que, aunque su representatividad
pueda ser limitada (tal vez porque el señor Calvo Serraller no pertenezca a
ninguna de ellas), en ningún caso puede ser tachada de dudosa. Entendemos,
no obstante, que los lazos profesionales y de afecto que le unen con la
directora saliente han podido guiar estas declaraciones tan poco
afortunadas.
Yolanda Romero
Presidenta
ASOCIACIÓN DE DIRECTORES DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE ESPAÑA
Mariano Navarro
Presidente
CONSEJO DE CRITICOS DE ARTES VISUALES
Florenci Guntín
Presidente
UNIÓN DE ARTISTAS VISUALES
Rosina Gómez Baeza
Presidenta
INSTITUTO DE ARTE CONTEMPORÁNEO
Carta al director de EL PAIS.
En relación con el artículo " Respeto", firmado por la columnista Rosa Montero
20 de octubre de 2007
Sr. Director
Doña Rosa Montero, en su columna “Respeto” (17 de octubre), sobre un artista al que denuncia a la vez que publicita (“En Internet pueden verse fotos estremecedoras”, escribe, por si alguien se anima), deduce, de forma maniquea e insultando gravemente a nuestra profesión, que al Consejo de Críticos de Artes Visuales (no, como dice, “Audiovisuales”) le “parecerá creativo matar de hambre a un perro”, para añadir la escabrosa sugerencia de “atormentar a un niño” como forma de arte. Podemos asegurar a los lectores que los miembros de nuestra asociación, al contrario de lo que le ocurre a la señora Montero, saben muy bien “qué demonios es la libertad creativa”, consideran que en nuestro país sobran guardianes de esas “fronteras morales” que tanto le preocupan , y celebran que la legislación española castigue el maltrato a los animales.
La Junta Directiva del Consejo de Críticos de Artes Visuales

Comunicado sobre el documento de
BUENAS PRÁCTICAS EN MUSEOS Y CENTROS DE ARTE CONTEMPORÁNEO.
3 de septiembre de 2007
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El Consejo de Críticos de Artes Visuales quiere reivindicar y subrayar la importancia de la inmediata puesta en marcha del Documento de Buenas Prácticas. Igualmente, desea manifestar que su importancia y alcance democráticos van más allá de episodios coyunturales, como la reciente dimisión de la directora del Museo Nacional Reina Sofía.
El hecho más relevante para el mundo del arte español en este nuevo siglo ha sido el surgimiento de una serie de asociaciones legitimamente representativas que engloban a los profesionales del sector, convencidos de la necesidad de una profunda e impostergable transformación del mismo. Y, más importante aún, que dichas asociaciones han sabido conciliar sus diversos criterios y demandas para elaborar el Documento de Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte Contemporáneo, posteriormente consensuado con el Ministerio de Cultura, y firmado, el pasado 31 de Enero, por la Ministra Doña Carmen Calvo y la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo, el Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo, el Consejo de Críticos de Artes Visuales, el Instituto de Arte Contemporáneo, la Unión de Asociaciones de Artistas Visuales y la Unión de Asociaciones de Galerías de Arte de España.
Este Documento tiene contenidos destacables, como son el análisis y racionalización de aspectos como la identidad artística de la institución, los objetivos de la gestión o las funciones (científica, económica y administrativa) del Director, del Patronato y del Equipo Técnico. Igualmente, el papel social de los Museos y Centros de Arte Contemporáneo queda firmemente establecido. Además, m ediante la firma del Documento, el Ministerio reconoce al sector como tal, y también que éste se articula a través de asociaciones. Ello supone que tendrá en cuenta la opinión y participación de las mismas en aquellos asuntos que les atañen. No cabe duda de que esto es un considerable avance democrático, pues implica el diálogo abierto y constructivo entre la Administración y los colectivos representativos de la sociedad civil.
El Documento plantea un cambio radical en la política cultural de nuestro país. El punto más llamativo, sin duda, es que, 30 años después de las primeras elecciones democráticas, los Directores de Museos no serán nombrados arbitrariamente, sino mediante un concurso o proceso de selección basado en los méritos profesionales de los concursantes y en el contenido de su proyecto museístico. Así mismo, el nombramiento de sus Patronatos garantizará la presencia de representantes de la administración pública titular, de miembros de la sociedad civil y –muy importante– de expertos y científicos, en porcentajes equilibrados.
El Consejo de Críticos de Artes Visuales quiere reivindicar y subrayar la importancia de la inmediata puesta en marcha del Documento de Buenas Prácticas. Igualmente, desea manifestar que su importancia y alcance democráticos van más allá de episodios anecdóticos, como la reciente dimisión de la directora del Museo Nacional Reina Sofía, y resalta la necesidad de que todas las Comunidades Autónomas, que tienen transferidas las competencias sobre Museos, ratifiquen dicho Documento.
7 septiembre de 2007
EL CONSEJO DE CRÍTICOS DE ARTES VISUALES.

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